Desde Ormuz hasta los centros de datos: cómo las amenazas de Irán están aumentando las probabilidades de una nueva guerra.
Ante la inminente posibilidad de un nuevo conflicto, Teherán está intensificando las advertencias de que otra guerra impondría costes prohibitivos a Washington, sus aliados y los mercados mundiales.
TEHERÁN — Los funcionarios iraníes presentan cada vez más la reanudación de la confrontación con Estados Unidos e Israel no como un conflicto que Teherán pueda evitar a cualquier precio, sino como uno cuyas consecuencias podrían extenderse mucho más allá de las fronteras de Irán.
Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ha advertido que Irán tiene una lista de objetivos más amplia para una nueva ronda de combates, que podría incluir la infraestructura energética del Golfo y las instalaciones de inteligencia artificial.
Mientras tanto, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha destacado los costes económicos y militares que Washington tendrá que asumir si se reanuda la guerra.
Los mensajes reflejan un intento de convertir la vulnerabilidad de Irán ante una nueva oleada de ataques en una ventaja estratégica. Pero también revelan una arriesgada apuesta: Teherán debe convencer a sus adversarios de que una escalada sería prohibitivamente costosa sin provocar la confrontación para la que afirma estar preparándose.