Lanzada oficialmente el 19 de febrero, la Operación Aspides de la Fuerza Naval de la Unión Europea (EUNAVFOR) se acerca a su quinto mes de actividad. Durante este período, la misión ha llevado a cabo varias operaciones en la cuenca del Mar Rojo y el noroeste del Océano Índico, logrando sin duda algunos de los resultados deseados. Estas operaciones no sólo han contrarrestado la escalada de ataques hutíes contra buques mercantes, sino que también han reforzado el papel de la UE como proveedor mundial de seguridad marítima. Aún así, la capacidad de la coalición marítima para seguir brindando garantías de seguridad sostenidas y confiables está en juego.
La amenaza hutí
Desde noviembre pasado, los hutíes de Yemen han estado perturbando la libertad de navegación en la zona de Bab-el-Mandeb atacando activamente a buques en la crítica línea de comunicación marítima que conecta el Indo-Pacífico y Europa. Estas regiones juntas representan más del 70% del comercio mundial de bienes y servicios. La crisis resultante, que ha provocado más de 200 ataques hasta la fecha, ha afectado gravemente el flujo del comercio marítimo a través del Mar Rojo y el Canal de Suez, alterando las cadenas mundiales de suministro de energía y bienes.
Desviar el punto de estrangulamiento añadió días de viaje para llegar a Europa desde Asia Oriental a través del Cabo de Buena Esperanza, aumentando significativamente los costos de transporte y seguros y afectando directamente la prosperidad europea y la inflación global. Las repercusiones se magnifican aún más en los estados del sur de Europa, donde los barcos obligados a evitar la amenaza hutí circunnavegando África tienen un acceso más fácil a Europa a través de los puertos atlánticos del continente, lo que afecta significativamente las actividades portuarias en el Mediterráneo.
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