A medida que las potencias occidentales comienzan a levantar las sanciones contra Siria, Turquía se está posicionando como un actor clave en la reconstrucción del país, apostando a que la reactivación económica en el país vecino aliviará las presiones internas y reforzará la influencia regional.
Con años de experiencia en la gestión de la reconstrucción en las regiones sirias bajo su control militar, Ankara busca ahora intensificar sus esfuerzos en todo el país. Funcionarios y líderes empresariales turcos están implementando planes para dirigir la inversión y el comercio hacia sectores devastados por la guerra, como la energía, el agua, la vivienda y las infraestructuras. Sin embargo, Turquía carece de la capacidad financiera para actuar por sí sola, lo que hace que las alianzas internacionales, en particular con los países del Golfo y, potencialmente, con Europa, sean cruciales para las ambiciones de Ankara.
Tras el anuncio del presidente Donald Trump de levantar las sanciones a Siria y su reunión con Sharaa en Arabia Saudita el 14 de mayo, Tom Barrack, que desempeña el doble papel de embajador de Estados Unidos en Turquía y enviado especial para Siria, anunció el jueves un acuerdo energético de 7.000 millones de dólares en Damasco en el que participan Estados Unidos, Turquía y Qatar.
Plan de reconstrucción
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