WASHINGTON — Los rebeldes hutíes de Yemen se apoderaron esta semana de las alturas que dominan el estrecho de Bab al-Mandeb, arrebatándoselas a las fuerzas alineadas con el gobierno y respaldadas por Arabia Saudita, lo que ha aumentado los temores de que la facción armada por Irán esté ahora en mejor posición para cerrar el extremo sur del Mar Rojo al transporte marítimo comercial si sus líderes así lo deciden.
La captura de Mokha y la isla de Perim por parte de los hutíes, justo al norte del estrecho, otorga a los rebeldes una ventaja geográfica desde la cual podrían lanzar con mayor facilidad misiles de precisión hacia el estrecho. Esto podría ejercer mayor presión sobre el flujo de exportaciones de petróleo de Arabia Saudita y otros países árabes, lo que podría agravar la presión económica causada por los continuos ataques de Irán contra el transporte marítimo comercial en el Golfo.
Abdullah al-Saadi, enviado del gobierno yemení ante la ONU, acusó a los hutíes de "intentar imponer una nueva realidad en el Mar Rojo" durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad el jueves. "Defendemos Bab al-Mandeb como una cuestión de seguridad internacional y regional", declaró al-Saadi ante el Consejo de Seguridad.
Pero Washington parecía desinteresado en involucrarse directamente en el conflicto inmediatamente después de la irrupción de los hutíes.
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