En una gira de cinco días por Oriente Medio que comenzó el 12 de diciembre, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, visitó primero Abu Dabi y luego Riad, para luego visitar Ammán. Aunque su objetivo oficial era ampliar los lazos comerciales y energéticos, las reuniones de alto nivel de Wang podrían contribuir a consolidar la influencia política de Pekín en la región.
Tras haber contribuido a mediar el acercamiento entre Arabia Saudí e Irán aprovechando sus vínculos económicos con Riad y Teherán, China podría ahora intentar desempeñar un papel diplomático en Gaza tras la salida de la guerra entre Israel y Hamás, que finalizó en octubre tras dos años de combates. Si bien las reuniones de Wang no produjeron avances significativos, es posible que las bases para la ejecución de los próximos pasos de la política de Pekín en Oriente Medio estén ya sentadas, como probablemente pretendían lograr sus visitas.
Cinco días en la región
El 12 de diciembre, en Abu Dabi, Wang Yi se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Abdullah bin Zayed. Durante la conversación, Wang manifestó su interés en una coordinación más estrecha con Abu Dabi en las plataformas multilaterales, como los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái y las Naciones Unidas, y se comprometió, por separado, a profundizar la cooperación bilateral en materia de inversión, petróleo y gas. Ambos también intercambiaron opiniones sobre la situación actual en Oriente Medio.
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