TEHERÁN — Ante una posible segunda ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, la pregunta clave es hasta dónde está dispuesto a llegar Teherán sin renunciar a lo que considera un activo estratégico fundamental: su programa nuclear .
Declaraciones recientes de funcionarios iraníes, legisladores y medios de comunicación afines al Estado sugieren que Irán está adoptando un enfoque de negociación que permite cierta flexibilidad al tiempo que mantiene sus límites firmes. Aunque hay indicios de que Irán podría estar abierto a compromisos prácticos, en cuanto a plazos y detalles técnicos, por ejemplo — sigue resistiéndose a cualquier acuerdo que pueda considerarse un importante retroceso en el avance de sus ambiciones nucleares.
En el centro de este delicado equilibrio se encuentran dos cuestiones: el enriquecimiento de uranio y el destino de las reservas de Irán, ambas identificadas por el presidente Donald Trump como puntos de referencia clave para cualquier acuerdo.
Una de las señales más claras de la postura actual de Irán provino del legislador Ahmad Bakhshayesh Ardestani, miembro del comité de seguridad nacional y política exterior del parlamento.
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